miércoles, 1 de julio de 2015

Tala y St Francis

Como Cristina aún no había estado, fuimos el fin de semana a Tala, un pueblo en Machackos en el sudeste de Kenia. Es un pueblo 100% africano: arena, calor, casas hechas con chapa y barro, y caras de sorpresa al ver a unos Muzungus (gente blanca) en esos parajes.  

Para llegar hasta allí puedes pasarte más de dos horas dentro de un matatu. Los matatus son como los autobuses que todos conocemos, salvo por su tamaño que es mini y si hace falta te ponen a alguien encima tuyo para tener más clientes sin importar el espacio. Todos los matatus tienen unos altavoces bastante potentes porque eso sí, espacio pequeño pero que el hip hop y rap nunca falten.

Cuando llegamos a Tala, cogimos un piki piki. Los piki pikis son motos que hacen de taxi en el que pueden ir subidos hasta 5 personas. Nos llevó hasta el orfanato Lisha Mtoto de la ONG española Más Por Ellos que se encuentra a las afueras del pueblo. Al vernos, los niños vinieron a abrazarnos y a darnos la bienvenida.








Era la hora de ducharse, ellos mismos ya sabían los turnos y cuando tenían que ir, nosotros sólo teníamos que guiarles un poco por si había algún despistado por el camino. Luego les dábamos de cenar y les ayudábamos a cepillarse los dientes para que finalmente se fueran a la cama. Es la peor hora del día ya que no había ninguno que quisiera irse a dormir. Después de todos los esfuerzos, conseguimos que se calmaran y que al menos estuvieran quietos en la cama.

Ya era hora de cenar para los voluntarios, comimos Githeri (garbanzos con verduras) y estuvimos hablando hasta que se hizo de noche también para nosotros.

Al día siguiente, antes de ir al orfanato de St Francis, fuimos a un festival que habían montado un conjunto de colegios. Todos los chicos estaban muy graciosos con caretas y las chicas disfrazas con trapos, se les veía en sus caras que se lo tomaban muy en serio. 



Aprovechamos un descanso para meternos en un sitio donde había unos bongos típicos africanos y nos pusimos a tocar sin tener ni idea. Los niños no daban crédito del espectáculo que estábamos dando.



Más tarde visitamos el orfanato de St Francis donde niños discapacitados y con falta de recursos económicos pueden tener una cama, comida y un hogar. Allí estuvimos jugando y hablando con ellos. Cris (Ndanu para los del pueblo), una amiga mía voluntaria de Más Por Ellos, nos enseñó todo el trabajo que habían hecho hasta ahora que incluía un espacio de rehabilitación, donde los niños podían hacer ejercicios diariamente para mejorar su movilidad.





Por la noche cogimos el matatu de vuelta a Nairobi. Volvimos llenas de arena por todas partes, pero ¡contentísimas de todo lo que hemos vivido este fin de semana!




Patricia

DIY: Porta velas/ macetero hecho con pinzas de la ropa

Hoy os queremos enseñar cómo hacer este pequeño artilugio que no solo os puede servir para decorar el hogar sino también para decorar vuestras fiestas. Es muy fácil y rápido de hacer y queda muy bien en cualquier rincón! Se trata de un porta velas monísimo hecho con pinzas de la ropa y cualquier pote que tengáis, nosotras hemos usado una lata de atún(ojo con la medida ya que las pinzas tienen que cubrir el pote).


Material:

· Pinzas de la ropa
· Lata baja (puede ser cualquier lata de conservas)

Pasos a seguir:

1. Se limpia bien la lata que hemos escogido para que no desprenda ningún olor.
2. Se van colocando las pinzas de la ropa una al lado de la otra sin dejar espacios.
3. Una vez finalizado, en su interior se pueden colocar velas de tamaño pequeño, plantas, etc.



Como veis, ¡el resultado final queda precioso y muy elegante! También pueden servir como originales macetas!






Cristina

City Park, el parque de los monos

Aprovechando nuestra visita a la residencia del Embajador, nos hemos acercado al City Park que quedaba bastante cerca. El City Park se encuentra dentro de la ciudad de Nairobi. Es algo completamente diferente a lo que habíamos visto hasta ahora.

Se trata de un parque lleno de monos salvajes que van diambulando a sus anchas entre gente haciendo la siesta (algo habitual en este país). Los monos son inofensivos, pero en mi opinión, es algo discutible. Me mordió uno de ellos pensándose que le iba a robar la comida. Fue más la sorpresa que el daño ya que con el susto que me pegué, se asustó más él que yo. Salió un poco de sangre, pero sólo me dejó una marca como la de Drácula con sus colmillos en mi brazo. Y él con su comida tan tranquilo.






Aún así, es un sitio recomendable para ir. En la entrada del parque venden plátanos, cacahuetes y otros snacks para que puedas alimentar a los monos y hacerte fotos con ellos. Pero no hagas ver que les quitas la comida que si no te dejan un buen recuerdo.. ;)




Patricia